Campeche cerró 2025 como el año más violento de la última década, evidenciando el fracaso de la estrategia de seguridad del gobierno de Layda Sansores y el creciente clima de miedo e inseguridad que enfrentan las familias campechanas.
Lejos de la narrativa oficial que presume estabilidad y control, las cifras de violencia en Campeche reflejan una realidad alarmante. El año 2025 se consolidó como el más sangriento en diez años, con un incremento significativo de homicidios y delitos de alto impacto en distintas regiones del estado.
Especialistas y voces ciudadanas han señalado que la estrategia de seguridad impulsada por el gobierno estatal carece de resultados concretos, al no contener la expansión del crimen ni garantizar condiciones mínimas de tranquilidad para la población.
La falta de coordinación efectiva, prevención del delito y acciones contundentes contra la criminalidad ha provocado que la violencia deje de ser un hecho aislado para convertirse en una preocupación constante en comunidades que antes se consideraban seguras.
Además, comerciantes, familias y sectores productivos han comenzado a resentir las consecuencias económicas y sociales de este deterioro, ante un entorno donde la inseguridad inhibe la inversión y rompe la vida comunitaria.
El balance es claro: bajo el gobierno de Layda Sansores, Campeche enfrenta un retroceso en materia de seguridad, con una ciudadanía que exige respuestas reales, resultados verificables y una estrategia que priorice la protección de la vida.