El fin de la hermandad: Morena dobla las manos ante Trump y corta el petróleo a Cuba

El pragmatismo vence a la ideología: el gobierno de la 4T rompe el suministro energético a la isla para no despertar la ira de la Casa Blanca; tres fuentes de alto rango confirman que la política exterior de México ahora se dicta bajo el miedo a los aranceles y las sanciones del republicano.

La soberanía energética y la solidaridad latinoamericana que Morena presume en sus discursos han muerto en el altar del realismo político. Fuentes de alto rango del Estado mexicano han confirmado que el gobierno ha decidido poner fin a los envíos de petróleo a Cuba, una política que se encuentra bajo revisión interna ante el pánico que genera en el gabinete la posible respuesta de Donald Trump. A pesar de que México se había convertido en el principal proveedor de crudo de la isla —desplazando incluso a Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro—, el temor a represalias comerciales ha pesado más que los lazos históricos con el régimen de Díaz-Canel.

Para el gabinete de la 4T, el costo de oportunidad de mantener a Cuba con energía se ha vuelto insostenible. Mientras Donald Trump endurece su discurso con amenazas de “cero petróleo” para la isla y posibles bloqueos navales, México ha optado por el repliegue táctico. La preocupación no es menor: con la revisión del T-MEC en puerta y la amenaza constante de aranceles, el petróleo enviado a Cuba pasó de ser un acto de “ayuda humanitaria” a una granada sin seguro en las manos de Pemex.

Esta ruptura de facto del suministro revela la fragilidad de la política exterior morenista. En público, la presidenta Claudia Sheinbaum defiende la soberanía de México para comerciar con quien decida; en privado, su administración evalúa la suspensión total de los cargamentos para evitar el antagonismo con un Trump que no acepta medias tintas. El gobierno mexicano de la 4T ha entendido que, bajo la sombra del magnate, la “Transformación” debe alinearse con Washington en temas de seguridad y energía si quiere evitar un colapso económico interno.

El panorama para Cuba es de oscuridad total, pero para México es la confirmación de una claudicación. Al detener los envíos, Morena admite que su proyecto de nación tiene límites geográficos y financieros que terminan donde empieza el mal humor del presidente de Estados Unidos. La historia registrará este momento como el día en que la 4T prefirió sacrificar a su aliado ideológico para salvar el pellejo ante un interlocutor que ya demostró que puede doblar la voluntad de México con un solo mensaje en redes sociales.