El gobierno federal de Morena volvió a demostrar que sus prioridades están completamente distorsionadas. En medio de un sistema de salud saturado, sin medicamentos y con un rezago histórico en consultas y tratamientos, anunció un gasto de 3 mil 500 millones de pesos para un programa de credencialización masiva, una medida más propagandística que funcional.
A partir del 2 de marzo, iniciará el registro para el llamado Servicio Universal de Salud, con el que se entregará a los derechohabientes una credencial con fotografía y código QR, supuestamente para identificar su clínica y su institución de afiliación. Sin embargo, esta medida no resuelve ninguno de los problemas reales que enfrentan millones de mexicanos: no reduce las filas, no acelera las citas y no garantiza atención médica oportuna.
Hospitales públicos de todo el país siguen operando al límite, con pacientes que esperan meses o incluso años para acceder a una consulta especializada, una cirugía o un tratamiento. Las áreas de urgencias permanecen saturadas y el personal médico trabaja bajo condiciones de presión extrema. Frente a esta realidad, destinar miles de millones a credenciales luce como una burla para quienes acuden diariamente a hospitales que carecen incluso de insumos básicos.
La credencial promete orden administrativo, pero no garantiza atención. Morena vuelve a confundir control burocrático con solución estructural. En lugar de invertir en infraestructura hospitalaria, contratación de personal, equipamiento médico y mejora de servicios, el gobierno opta por una medida superficial que solo alimenta la narrativa oficial, pero no mejora la vida de los pacientes.
La salud pública se ha convertido en un laboratorio de ocurrencias, donde se privilegia la propaganda sobre las soluciones reales. Morena prometió un sistema de salud de primer mundo, pero hoy entrega hospitales rebasados, personal agotado y ciudadanos desesperados. Gastar miles de millones en credenciales mientras el sistema colapsa es la prueba más clara de que la transformación quedó solo en discurso.